martes, 11 de febrero de 2014

Jugadores de formación, ¿perjudican o protegen al baloncesto español?

Sergio Rodriguez y Rudy Fernández, excompañeros
en la NBA y ahora en el Real Madrid
Hace ya casi tres años que se firmó el nuevo marco de contratación en la liga española. Fue acordado por la FEB, ACB y ABP en la que se introdujo una importante novedad: el jugador de formación, o también conocido como cupo. Los jugadores cupo son aquellos formados en España, que hayan jugado entre los 14 y 20 años durante tres temporadas. Tal y como se anunció, en plantillas de 11 jugadores deben haber al menos 4 jugadores de formación, mientras que las formadas por 12 deberán tener cinco.

Lo que al principio parecía una buena idea para proteger el baloncesto y patrocinar el producto español, ha llevado a clubes a largos quebraderos de cabeza en sus formaciones de plantilla, pues el mercado de jugadores de formación es muy limitado. Los clubes se encuentran ante dos posibilidades: apostar por jugadores jóvenes, o intentar repescar jugadores ya consagrados que pese a la edad, pueden encontrar buenas oportunidades de seguir mostrando su nivel.

España puede presumir de excelentes jugadores, aquellos que han relanzado la selección nacional gracias a títulos como un mundial, europeos o la reciente medalla en los Juegos Olímpicos de Londres. Sin embargo, y como era previsible, estos jugadores poseen un caché muy alto. Todos ellos son jugadores de formación, pese a sus salarios desorbitados para equipos medios en España. Son el caso de los hermanos Gasol, Navarro, Rudy, Sergio Rodríguez o San Emeterio. Los cuatro primeros ejemplos no parecen sorprender a nadie, pues todos ellos han militado o militan en NBA y sus apellidos ya son muy conocidos en este mundo. Sin embargo, aparece en escena la figura de San Emeterio, o también recordado como San MVP.

San Emeterio en la temporada de su MVP
Fernando San Emeterio es un jugador que se incorporó al conocido entonces como Tau Cerámica Baskonia en la era más gloriosa del club. Alero que no destaca sobre la cancha  pero que aporta de todo al partido. Se puede decir que es un jugador que todo entrenador desea en su equipo. En el año de transición, año en que se vende a Prigioni, Rakocevic o Vidal entre otros, San Emeterio ve la posibilidad de afianzarse como pilar en el nuevo Baskonia, compartiendo papel con el entonces capitán Splitter. Fue el año soñado de cualquier jugador, consiguiendo el título ACB en el último segundo de la temporada con un mágico 2+1. Debido a sus grandes años, el equipo se apresura a ampliar su contrato y ofrecerle un aumento de sueldo. Además, se convierte en uno de los jugadores de formación más solicitados del mercado español.

Sin embargo, ha llovido mucho desde ese último título. Ahora el Baskonia se ve obligado a cumplir la alta ficha de San Emeterio, que asciende a unas cifras de auténtico crack. Los motivos son aquellas dos temporadas memorables e irrepetibles y su cartel en el marco de contratación.

Diop con la selección española
Por lo que muchos equipos han buscado soluciones en el mercado joven. Así pues, el Baskonia ha apostado por una plantilla de doce jugadores, de los cuales tres de sus cupos no sobrepasan los 24 años. Uno de ellos es la gran promesa del 95 Ilimane Diop. Un jugador de excelente futuro que apenas disfruta de minutos con el equipo, mientras que la mejor opción podría haber sido una cesión a un equipo de menor nivel en el que podría mejorar como jugador.

Mucha gente cuestiona este marco de contratación, aunque todavía le queda vigencia. Veremos si efectivamente sirve como opción de aprovechar el mercado español o como un corte en las progresiones de las grandes promesas.


          

1 comentario:

  1. ¡En este mundo no todo es cartera, también hay que cuidar la cantera!

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